Lo terrible es el borde, no el abismo.
En el borde hay un ángel de luz del lado izquierdo, un largo río oscuro del derecho y un estruendo de trenes que abandonan los rieles y van hacia el silencio.
Todo cuanto tiembla en el borde es nacimiento.
Y sólo desde el borde se ve la luz primera el blanco-blanco que nos crece en el pecho.
Nunca somos más hombres que cuando el borde quema nuestras plantas
/desnudas.
Nunca estamos más solos.
Nunca somos más huérfanos.